No hay conexión a internet 
Gira el telefono para mejorar navegación
Investigadores buscan recuperar las dos especies de pez sierra que habitan en el país

Investigadores buscan recuperar las dos especies de pez sierra que habitan en el país

Los monocultivos y la pesca con arpón amenazan la vida de esta especie en Costa Rica

En los últimos 20 años el avistamiento del pez sierra en el país ha experimentado un alarmante descenso, pues se pasó de 89 registros históricos hace 2 décadas a solamente 24 en los últimos cinco años.

Una investigación de la Universidad de Costa Rica (UCR) determinó que estos individuos han experimentado una disminución sustancial, pues de un total de 275 entrevistas realizadas en 42 comunidades, lograron confirmar 206 encuentros con el pez sierra de dientes largos y únicamente dos con el pez sierra de dientes pequeños.

En Costa Rica habitan dos especies, el pez sierra de dientes largos (Pristis pristis) y el pez sierra de dientes pequeños (Pristis pectinata), que están en peligro crítico. Mientras que las cinco especies que hay en el mundo se encuentran en peligro de extinción.

Estos animales son poco reproductivos debido a que alcanzan su madurez sexual luego de 10 años y sus períodos de gestación son muy largos (más de nueve meses) y cuando tienen crías nacen entre dos y ocho individuos.

Estas características específicas de reproducción, junto con la pesca, el deterioro y destrucción de su hábitat y al cambio climático han ocasionado que la distribución del animal esté experimentando una reducción mayor al 95%.

Con el fin de determinar la situación actual del pez sierra en Costa Rica, los investigadores Jorge Valerio y Mario Espinoza iniciaron en el 2016 un proyecto para averiguar cómo se distribuye en el país y cuáles son sus principales amenazas.

Ambos investigadores hablaron durante dos años con la población cercana a las aguas del Pacífico, el Caribe y los principales ríos de la zona norte del país, lugares donde vive el pez sierra, para que les dieran todos los datos posibles acerca de la especie.

“Sabíamos por reportes históricos que la especie se distribuía en todos estos ambientes. Le preguntamos a los pescadores cuánto conocían este pez, si lo habían capturado, cuándo y en dónde, si lo habían liberado o si se había muerto, si lo vendieron, si se lo comieron”, narró Espinoza.

Con la investigación lograron determinar dos zonas "calientes" donde actualmente se ve a la especie, el Humedal Nacional Térraba-Sierpe y en la zona norte del país en varios de los ríos grandes que desembocan en el San Juan en las que tenemos que trabajar con la comunidad para que la especie pueda perdurar”, agregó el investigador.

La problemática

Pese a que el Humedal Nacional Térraba-Sierpe se ubica en una región importante para el turismo, el incremento de las áreas destinadas a monocultivos afecta el hábitat del pez sierra.

En la zona norte la historia es distinta. Los reportes indican las personas matan a este animal debido a la pesca con arpón y al confundirlo con el sábalo real (consumido comúnmente por los pobladores de la zona).

El tráfico ilegal de la sierra también está muy presente en el país. Estas partes son utilizadas como adornos, trofeos y, recientemente, se descubrió que los dientes de la sierra son pretendidos para la fabricación de espuelas, que se usan en las peleas ilegales de gallos en varios países de Latinoamérica.

Pez Sierra

Los peces sierra son capaces de estar en aguas poco profundas, ya sean dulces o saladas. Foto: Peter Kyne.

Preservación de la especie

En el 2019 la Universidad James Cook de Australia inició un estudio llamado Global Sawfish Search, para mejorar las iniciativas de conservación global de los peces sierra, con el uso de técnicas de ADN ambiental.

Por medio de esta metodología, se trata de detectar a la especie a través de muestras de agua que se analizan para obtener pequeñas trazas de ADN y así poder localizar a una especie sin la necesidad de haber visto a un individuo.

Con base en las entrevistas realizadas, Valerio escogió una serie de sitios y recolectó muestras de agua. A finales de 2018, viajó a Australia para examinar dichas muestras de agua e identificar si hay rastros del pez sierra.

Los resultados del estudio de ADN ambiental serán sobrepuestos con la información recolectada en las entrevistas para determinar definitivamente cuáles son las áreas más importantes en donde se encuentra esta especie y, luego, organizar expediciones para tratar de observarla.

Los pasos siguientes que los investigadores se proponen son continuar con las exploraciones, no solo concentradas en Sierpe, sino también en Corcovado, en la península de Osa, en la zona norte y en Barra del Colorado, en el Caribe, para “poder llevar el pez sierra a la casa de la gente”.

La idea es que exista un acercamiento entre este animal y las comunidades con el fin de hacer cada vez más grande el mensaje de conservación.