Carlos Alvarado: el escritor y cantante de rock que disputará la presidencia por el PAC

#VozyVoto2018Con 37 años, el periodista y exministro obtuvo 56% de los votos en la convención de este domingo, derrotando a Welmer Ramos, quien sumó 44% de respaldo

La primera vez que ganó un proceso electoral fue con el partido PESC, en 1992. Gobernó poco menos de un año, pues se acabó el curso lectivo y debió pasar a secundaria; la segunda vez fue la noche de este domingo, cuando los partidarios del Partido Acción Ciudadana (PAC) lo eligieron como su carta para disputar los comicios presidenciales del 2018.

El niño que estuvo al frente del Partido Estudiantil del Sexto C fue impulsado por el mismo motor que mueve al hombre de 37 años que liderará a la agrupación oficialista en la batalla política contra un bipartidismo sediento de revancha. Ese motor es la aspiración por el cambio.

Al menos ese es el discurso de Carlos Alvarado Quesada; de hecho la palabra cambio parece ser su favorita, la declama siempre que tiene chance: "proteger el cambio", "continuar el cambio", "profundizar el cambio".

El candidato electo, quien alcanzó este domingo un 56% de los votos, derrotando al exministro de Economía, Welmer Ramos –quien contó con un apoyo de 44%– cambió su plan de vida con el fin de ver una transformación en la forma de hacer política en el país. Las cifras corresponden al 78% de votos escrutados -33.587 sufragios- cuando Ramos aceptó la derrota.

Letra y música

Lo que Alvarado quería cuando ingresó a la Escuela de Ciencias de Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica en 1998 era hacer carrera como escritor, un sueño que lo llevó a publicar cuatro libros en menos de 10 años (2006-2015): Transcripciones infieles, La historia de Cornelius Brown, Las Posesiones y Temporada en Brighton.

Durante su juventud, combinaba la pasión por las letras con su afición al rock progresivo. Tocó guitarra y cantó en varios grupos, el último fue Dramática. En este link se pueden escuchar algunas piezas de la banda.

"Me movía la búsqueda de la libertad, la creación", dice recordando los "chivos" que daba en Semana U, al tiempo que reconoce haber asumido el rol de cantante porque nadie más del grupo se animaba.

Pero pudo más la política que el arte, pudo más la sed de cambio que él dice que lo motiva.

Harto del bipartidismo y de la forma de gobernar del Partido Unidad Social Cristiana y de Liberación Nacional, se incorporó a las filas del PAC. En el 2002, en las primeras elecciones en las que participó la agrupación, fue miembro de mesa y a partir de entonces, ya graduado como periodista, laboró para el partido en comunicación y en puestos estratégicos dentro de la Asamblea Legislativa.

En el 2010 se marchó a Panamá a trabajar en mercadeo en la empresa Procter and Gamble, puesto al que renunció para regresar a Costa Rica a liderar el equipo de comunicación de Luis Guillermo Solís, actual mandatario de la República.

Solís, tras la inédita victoria por encima de Liberación Nacional, nombró a Alvarado presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social y, más tarde, ministro de Trabajo. El ahora candidato electo dejó esa cartera en enero pasado para luchar por sus aspiraciones presidenciales.

La decisión, cuenta, fue recibida con suspicacia por su esposa, Claudia, con quien tiene un hijo de 3 años, y por sus padres, quienes más que alegrarse de tener un aspirante presidencial en la familia, se mostraron preocupados.

"No fue como que abrieran una botella de champaña cuando les comenté de mis intenciones; es que en mi casa nadie nunca ha estado metido en política, no hay tradición en ese sentido, les costó asimilarlo", narra Alvarado, originario de Pavas y actual vecino de Santa Ana.

A los que también les costó asimilar la candidatura de Alvarado fue a quienes ven su juventud como una debilidad, los que consideran que le falta recorrer camino antes de pelear por la presidencia. Relata el aspirante que esos argumentos han venido incluso de gente que le tiene estima y cariño, es decir, que no es solo un discurso de sus adversarios.

"Es un prejuicio, una idea preconcebida, las persona hay que juzgarlas por sus resultados, por los hechos, no por la edad", sostiene antes de recitar su currículo en la administración pública.

Alvarado dice estar consciente de que se avecina la parte más dura de la contienda y, probablemente, de su vida. En sus manos está, como él dice, "profundizar el cambio", o cederle paso al bipartidismo que tanto critica.