Chile busca desmantelar herencia de Pinochet a 25 años del fin de la dictadura

HerenciaCasa del dictador fue derribada, lo mismo que muchas de sus reformas y políticas impuestas durante su gobierno

De la casa donde el exdictador Augusto Pinochet vivió sus últimos días no queda nada. De la misma forma, Chile busca desmantelar el legado político y económico de su dictadura a 25 años del fin de su régimen.

La fastuosa mansión fue echada abajo hace pocas semanas. No quedan rastros del caserón ubicado en la zona oriente de Santiago donde Pinochet vivió hasta su muerte en 2006. Su viuda, Lucía Hiriart, la vendió en diciembre y hoy en su lugar se levantan siete modernas casas.

Pinochet, el exdictador que derrocó al socialista Salvador Allende y gobernó Chile entre 1973 y 1990, no tiene una tumba a la cual sus partidarios puedan acudir. Tras su muerte, a los 91 años, la familia decidió guardar sus cenizas. El exdictador tampoco tiene herederos políticos. Ningún partido reivindica hoy su obra y el Ejército poco a poco ha logrado establecer una distancia de su figura.

"La figura de Pinochet está mucho menos presente, pero sí está el fantasma de la dictaduracomo un régimen fundacional", señala de su lado el politólogo Claudio Fuentes, a la AFP.

"Hay un hito que fueron los 40 años del golpe, en 2013, en que todo el legado de Pinochet fue fuertemente cuestionado. Se debatió mucho el tema de las violaciones a los derechos humanos y hoy día quienes defienden a Pinochet lo hacen con mucha más timidez", dice Fuentes.

Acogiendo este reclamo, la socialista Michelle Bachelet volvió hace un año al gobierno, poniendo en marcha una profunda reforma al sistema educacional y el sistema laboral, que bajo Pinochet eliminó el derecho a huelga.

Bachelet aprobó además una reforma tributaria y una electoral, que terminó con un sistema que por años significó una sobrerrepresentación de la derecha en el Congreso.

Durante este año debería iniciarse, además, la discusión del que para muchos es todavía el mayor legado de la dictadura: la Constitución aprobada en 1981, la cual Bachelet se comprometió a cambiar.

En paralelo, se intenta desterrar de la escena pública cualquier exaltación a su obra: Una de las principales calles de Santiago que recordaba el día del golpe de Estado (11 de septiembre de 1973) cambió su nombre a Nueva Providencia.

En diciembre, el Ejército le cambió el nombre del exdictador a una medalla que entregaba y ahora rebautizará la "Biblioteca Presidente Augusto Pinochet Ugarte" que se encuentra al interior de la Academia de Guerra del Ejército.

Un proyecto de ley se tramita, además, para prohibir cualquier homenaje, apología o alabanza a su dictadura.