Diez años después de la muerte de Arafat, la paz palestino-israelí sigue lejos

conmemoración​El mundo aún recuerda el apretón de manos histórico entre Arafat y el líder israelí de entonces, Yitzhak Rabin

Estados Unidos hizo de Yaser Arafat un obstáculo para la paz con Israel, pero diez años después de la muerte del líder palestino el acuerdo histórico tan esperado por la comunidad internacional sigue siendo difícil de alcanzar.

"La realidad con Arafat es que no se pudo concluir un acuerdo de paz con él, pero tampoco se ha logrado sin él", dice a la AFP Aaron David Miller, experto del Centro de Estudios Woodrow Wilson en Washington y exasesor de seis secretarios de Estado estadounidenses sobre este asunto.

El último intento desesperado de mediación del jefe de la diplomacia de Estados Unidos, John Kerry, no consiguió cambiar lo que ya era norma: desde los Acuerdos de Oslo en 1993, todos los gobiernos de Estados Unidos se han dejado la piel sin resultados en el proceso palestino-israelí.

De hecho, la perspectiva de un acuerdo sobre el conflicto nunca estuvo "tan lejana desde 1993, cuando Arafat y (el primer ministro israelí de la época Isaac) Rabin impulsaron las negociaciones", señala Husein Ibish, investigador del centro American Task Force on Palestine.

El mundo entero recuerda sin duda el apretón de manos histórico entre Arafat y Rabin, bajo los auspicios del presidente estadounidense demócrata Bill Clinton en los jardines de la Casa Blanca, el 13 de septiembre de 1993.

Un año después, ambos líderes fueron laureados con el premio Nobel de la Paz, conjuntamente con el jefe de la diplomacia israelí, Simon Peres.

Pero el diálogo entre israelíes y palestinos bajo el patrocinio de Estados Unidos se descarriló a finales de la década de 1990, y acabó fracasando en julio de 2000, cuando la cumbre de Camp David entre Arafat y el entonces primer ministro de Israel, Ehud Barak, culminó sin acuerdo.

A partir de la segunda Intifada en septiembre de 2000, el presidente de la Autoridad Palestina fue condenado al ostracismo por Estados Unidos, cuyo gobierno del republicano George W. Bush -iniciado en enero de 2001- consideró que Arafat era un obstáculo para la paz.

Arafat murió en 2004 víctima de envenenamiento, según revelaron estudios posteriores.