Extinción de los rinocerontes blancos del norte "es inevitable", según científicos

desaparición​Todas las esperanzas están puestas en los óvulos y el esperma congelados en los últimos años

La extinción de una raza se parece a esto: rodillas débiles, esperma incapaz de fecundar, quistes ováricos. Sólo quedan cinco rinocerontes blancos del norte. Su desaparición es inevitable, según los científicos.

Los científicos y defensores del medio ambiente esperan que un día se los pueda resucitar de forma artificial, que se puedan concebir por fecundación in vitro "bebés rinocerontes probeta" que se implantarán en madres portadoras de otra subespecie.

Pero antes, los rinocerontes blancos del norte morirán uno por uno. Los cinco representantes de esa subespecie, víctima de los conflictos que asolaron durante décadas su zona endémica, África Central, siguen vivos gracias a ese parque zoológico.

El establecimiento consiguió seis ejemplares en los años 70 en Sudán, algunos de los cuales tuvieron descendencia. El zoo es propietario de los cinco últimos rinocerontes blancos del norte, que están repartidos en tres continentes. Uno sigue en Dvur Kralove, otro está en el zoológico californiano de San Diego, y el tercero, en la reserva keniana de Ol Pejeta, cerca de su hábitat natural.

"Quiero pensar que queda una esperanza de salvarlos. Lo mejor que podemos hacer es recoger esperma y óvulos para futuras fecundaciones in vitro, y esperar a que la tecnología esté lo suficientemente desarrollada para darnos una oportunidad de reproducirlos", prosigue Stejskal.

Todas las esperanzas están puestas en los óvulos y el esperma congelados en los últimos años, cuando las posibilidades de ver una reproducción natural se fueron desvaneciendo poco a poco.

Sudan, que vive con las hembras Najin y Fatu en Ol Pejeta, reserva de 35.000 hectáreas en el centro de Kenia, es el último macho. A sus 43 años, superó la esperanza de vida de los rinocerontes y su esperma ya no es muy efectivo.

De todas formas, Najin, de 25 años, no puede ser montada, ya que sus patas traseras son demasiado débiles. Y fracasaron todos los intentos de fecundar a Fatu, la cría de Najin, de 14 años.

En San Diego, Nola ya no es fecunda. Y en Dvur Kralove, Nabire, de 31 años, tiene quistes ováricos.