Fabricación de primer carro eléctrico tico se atrasó un año por "decisiones políticas", dice empresa

iniciativa​Vehículo se construirá en San Isidro de Pérez Zeledón.

Aunque pretendía estar listo para la venta este 2015, la creación del primer carro eléctrico en el país lleva ya más de un año de atraso debido a "decisiones políticas" que han impedido financiar el proyecto, según denunció la presidenta de Cambria, Matilde Gutiérrez.

Gutiérrez relató que el proyecto contaba con un financiamiento inicial de ¢20 millones obtenidos como capital semilla obtenidos a través de un concurso de emprendimientos.

En la segunda etapa el Sistema de Banca para el Desarrollo otorgaría unos ¢45 millones para el desarrollo del prototipo, pero esto no ocurrió.

presidenta cambria, Matilde Gutiérrez

El problema de acuerdo con Gutiérrez es que con el cambio de administración y las reformas que se plantearon a la ley y los reglamentos de Banca para el Desarrollo, el financiamiento "quedó en limbo", con lo cual el desarrollo del vehículo quedó un un 33 por ciento.

Según Gutiérrez han pedido diversas reuniones para tratar de liberar los recursos, pero a la fecha no les han contestado a sus solicitudes. La empresa también intenta promover su idea en el ministerio de Comercio Exterior y en la Asamblea Legislativa.

"Es muy desmotivante", dijo la representante de Cambria, al detallar los impedimentos que ha encontrado para su proyecto y para obtener recursos.

presidenta cambria, matilde gutiérrez.

El vehículo en desarrollo pretende utilizar la electricidad como principal fuente de energía.

El diseño es el de un auto compacto, creado por un Jesse Blenn, administrador de empresas, consultor y mecánico de aviación, certificado por la Administración Federal de Aviación (FAA) norteamericana.

La estructura del automóvil está compuesta de tubos de acero. Su carrocería se compone de paneles de aluminio o acero delgado, formando un "sándwich" con corazón de balsa. Esta técnica se ha usado en botes, yates y en los pisos de los aviones comerciales.

Las piezas pretendían ser producidas en la propia fábrica de la empresa, una planta de jalea de guayaba abandonada entre San Isidro del General y Dominical.