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Teatro Nacional vuelve a estar asegurado contra incendio una década después

Donación del INS permite proteger a símbolo patrio por un año

Durante los próximos 12 meses, el Teatro Nacional -declarado símbolo patrio el pasado 5 de febrero- contará por segunda vez en 120 años de historia con una póliza contra incendios para su edificio y obras de arte gracias a una donación del Instituto Nacional de Seguros (INS).

En caso de siniestro, la póliza ‘resguardaría’ la construcción y las obras de arte que alberga el Teatro, el cual ha estado activo sin ningún tipo de protección de este tipo, a excepción de un corto periodo, entre 2008 y 2009.

Los rubros asegurados serían de $58 millones (por el edificio), y $35 millones (correspondientes a sus obras de arte), para un monto total de $93.6 millones, afirmó el Presidente Ejecutivo del INS, Elián Villegas.

El reto es encontrar y fortalecer las ayudas del sector privado para renovar esta póliza de manera continua, afirmó su director, el actor y economista Fred Herrera en la actividad organizada para firmar el convenio de donación. "Tenemos un año para resolver cómo garantizar que el Teatro nunca vuelva a estar desprotegido".

Esta joya arquitectónica sufrió dos conatos de incendio en 2016 y 2017. La póliza de incendio Todo Riesgo anunciada hoy asciende a $183.6 mil anuales, afirmó Villegas, que cubrirá al Teatro hasta el 10 de abril de 2019.

La donación de la póliza es posible luego de que el Teatro Nacional cumpliera una de las condiciones del INS para adquirir un seguro contra incendios: avanzar en los arreglos de sus principales insuficiencias en materia de seguridad.

La valoración del edificio y de sus obras de arte en $36.8 millones es simbólico, como han señalado los encargados del Departamento de Restauración del coliseo, pues en caso de una catástrofe por más dinero que reconozcan los seguros, sería imposible reemplazar las obras.

Abocado desde hace dos años a un proceso de reestructuración, precisamente para poder ser candidato a una póliza y minimizar su fragilidad, el monumento patrimonial debe estar asegurado antes de que comiencen las obras de restauración, las cuales dependen de la aprobación de un préstamo por parte de la nueva Asamblea Legislativa.

El director del Teatro comenzó ya la tarea de convencimiento con los diputados electos y espera que no tarden más de tres meses en aprobar el proyecto que financiará la restauración.

Expertos en conservación consideran que el arranque de la intervención es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad de los edificios antiguos, aseveró Herrera.

"Es obligatorio tener el Teatro asegurado durante todo el proceso en que va a intervenirse", argumentó Herrera. "El acto de introducir obra es particularmente delicado. Muchos teatros se han quemado precisamente por una chispa en el momento de tratar de protegerlos", dijo a AmeliaRueda.com en setiembre del año pasado.

Restauración aumenta riesgo

Un equipo interinstitucional trabaja desde 2015 en el ‘Programa Integral de Seguridad y Conservación del Monumento Histórico: Teatro Nacional de Costa Rica, trazando los pasos para lograr la reestructuración del edificio.

Parte obligatoria es renovar el obsoleto sistema eléctrico del Teatro, una de las medidas urgentes para contener la inminente amenaza de fuego que gravita sobre la centenaria construcción.

La restauración incluye la actualización tecnológica del escenario, entre otros aspectos que requiere el coliseo.

Por primera vez en su historia el inmueble contará con diseños técnicos que respaldan la mayoría de las 10 etapas de su reestructuración previstas en el ‘Programa’, y en el que han dado sus aportes expertos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y de la empresa estadounidense especializada en planificación y diseño para teatros Schuler Shook, entre otros

El inicio de las ambiciosas obras de restauración previstas son el momento en que el Teatro Nacional será más vulnerable.

Uno de los desafíos más extremos, desde el punto de vista constructivo, es cómo implantar la nueva tramoya de acero alrededor del escenario, casi sin usar soldadura, para evitar que una chispa cause una desgracia.

La fase constructiva tendrá dos etapas. Por un lado, contempla la demolición del actual edificio anexo y la construcción del nuevo (que albergará una nueva sala Vargas Calvo, casi toda la administración del teatro y alguna zona de proveeduría y bodegas) y, por otro, la intervención del edificio patrimonial.

Los diagnósticos técnicos señalan que, con 120 años de antigüedad, y siendo en una mitad de la estructura totalmente de madera, el Teatro se ha salvado del fuego casi de milagro.