Microempresaria innova combinando arte y reciclaje de papel para diseñar cuadernos personalizados

emprendimientoCada cuaderno o bitácora es única e irrepetible para esta joven pintora

Quizás para usted un cuaderno sea un simple compendio de hojas para tomar apuntes, pero para la pintora Laura Chevez, es mucho más que eso.

"Un cuaderno es un espacio para que la gente construya, sin renglones ni cuadraturas", afirma la artista, quien diseña cuadernos personalizados con hojas de colores de papel reciclado y con decoraciones únicas.

"Vivir del arte es difícil en Costa Rica" - dice- pero lograr que las pinturas y colores se plasmen en cuadernos fue la estrategia de esta joven artista para ganarse la vida.

A sus 27 años y con más de 100 cuadernos a base de materiales reciclables vendidos, esta pintora entiende que la gente busca cosas diferentes, apoya el arte nacional y sobre todo espera tener su propia bitácora: única, irrepetible y propia.

Chevez combina la pintura en tela con dibujos hechos manualmente a base de pluma negra que le dan color a las tapas de los cuadernos.

El proceso de unir las hojas de diferentes colores -que se intercalan- entre blancas, rosadas, azules y negras, tiene un fin, según la artista busca generar contrastes en el interior del cuaderno, todas las hojas no pueden ser iguales ni deben tener renglones para que la gente construya libremente.

Durante la pasada feria del libro, Chevez, vendió 80 del los 100 cuadernos que hizo durante meses, manualmente, lo que la llena de satisfacción porque más gente aprecia el arte y le da un uso, toman apuntes en las aulas, escribe diarios o simplemente los usan como álbumes de fotografías.

A sus productos les puso marca, a la marca le puso su nombre, bueno, en realidad repitió las primeras tres letras de su primer nombre: Lau Lau, esa es la etiqueta de los cuadernos.

Un cuaderno personalizado, como los que produce Laura Chevez, se lleva un proceso de casi dos días, entre el encuadernado de las hojas, la costura manual y la elaboración de las tapas.

La decisión de definir el precio de cada cuaderno es difícil, Chevez los vende en ¢12 mil, precio que por supuesto no paga el esfuerzo que implica la creación de cada uno, pero ella es consciente y siempre se pregunta: ¿cuánto estaría dispuesta a pagar por un cuaderno? y ese es el criterio.

En medio de un taller que se confunde entre pinturas de niños descalzos, retratos familiares y formas de bocas, Laura Chevez, seguirá haciendo cuadernos, bitácoras, portarretratos y papeles reciclados de forma artesanal.

Por que sí, esa es su pasión y esa es su forma de trascender, ayudar al planeta con productos sostenibles y sobre todo, su forma de expresarse.