Misterios enterrados bajo ciudad colonial mexicana empiezan a resolverse

PatrimonioParte de los hallazgos en el subsuelo son estructuras hidráulicas construidas por los jesuitas en el siglo XVI

Las pintorescas calles de Puebla, la segunda ciudad más importante del México colonial, atraen cada año a miles de turistas.

Y pronto la visita se ampliará bajo tierra, cuando se puedan recorrer los centenarios túneles que han alimentado por décadas leyendas populares.

Amantes de la mitología, los poblanos están convencidos de que viven sobre un laberinto de pasadizos secretos que, incluso, podrían haber conectado varios templos católicos con las fortificaciones que resistieron al ejército francés en la Batalla del 5 de mayo de 1862, la mayor gesta militar de la historia de México.

El año pasado, el ayuntamiento de Puebla anunció el hallazgo de unos pasadizos subterráneos en el centro de la ciudad y se dispuso a rescatarlos. Después de meses de trabajo, las autoridades vieron que los conductos formaban parte de la ciudad antigua, fundada en 1531 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

Se trata de túneles cuya altura varía de un tramo a otro. En algunas partes un hombre adulto cabe de pie, mientras que en otras tendría que agacharse.

Todos estos espacios rehabilitados integrarán el nuevo museo subterráneo de la ciudad. Sus detalles se han guardado celosamente, pero podría abrir sus puertas a finales de año revelando "Los Secretos de Puebla".

Con este museo, "será posible entender cómo estaba dividida la ciudad, la parte española y la de los barrios, que en medio había un río (ahora entubado), como en las ciudades europeas", ha dicho Sergio Vergara, gerente del Centro Histórico de Puebla.