Nueva filtración revela caos vivido en bufete Mossack Fonseca y su clientela tras #PanamaPapers

Caída libre​Información muestra que el bufete panameño desconocía identidad de los beneficiarios de más del 70% de las empresas que habían registrado en las Islas Vírgenes Británicas

Una nueva filtración de documentos revela el caos vivido en el bufete panameño Mossack Fonseca y su clientela luego de la publicación de los #PanamaPapers, la investigación periodística más grande de la historia.

Este miércoles, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) dio a conocer que semanas atrás, al igual que en la primera ocasión, recibió del diario alemán Süddeutsche Zeitung una fuga de información equivalentes a 443 gigabytes de archivos PDF, correos electrónicos y documentos HTML, que fueron producidos a comienzos de 2016 y finales de 2017, o sea, el año y medio posterior a su primera entrega.

La nueva revelación, en la que participaron más de 100 periodistas, destaca porque demuestra la falta de controles legales en la firma de abogados con sede en Panamá, que fue aprovechado por políticos, famosos y deportistas para ocultar bienes creando sociedades fantasma en en paraísos fiscales. La publicación deja el descubierto la ausencia de diligencias informativas y graves irregularidades que prevalecían en Mossack Fonseca.

Un ejemplo de ello es como el bufete desconocía la identidad de cientos de sus clientes. De acuerdo con la segunda divulgación, los responsables del despacho no podían determinar -dos meses después de los Panama Papers- a los beneficiarios de más del 70 por ciento de las empresas que habían registrado en las Islas Vírgenes Británicas, uno de los más utilizados por la firma con 28.500 compañías abiertas.

En Panamá, Mossack Fonseca sólo poseía información del 15 por ciento de las 10.500 sociedades establecidas.

También queda en evidencia como los abogados del bufete comenzaron a enviar "Reportes de actividad sospechosa", o sea, informes obligatorios que deben enviar cuando sospechan de que existe un uso ilegítimo de las sociedades anónimas; hasta después del 9 de marzo de 2016, cuando se publicó la primera entrega de la investigación.

La nueva información también permite visualizar cómo miles de clientes intentaron desligarse del despacho panameño y obtener certificados para justificar sus sociedades offshore. Precisamente ese tipo de movimientos permitió identificar a nuevos dueños de compañías fantasmas en paraísos fiscales que hasta ahora eran desconocidos.

Además constan novedosos datos al momento que Mossack Fonseca endureció sus controles internos ante la consulta de los periodistas elegidos para participar de la investigación. Ya para ese momento, cuando el bufete no recibía los detalles necesarios o sospechaba de un uso ilegítimo, cesaba como agente registrador y advertía a las autoridades panameñas.

Los 1.2 millones de documentos nuevos se suman a los 11.5 millones con la primera filtración. AmeliaRueda.com, a través de su unidad DataBaseAR, participó junto al Semanario Universidad como los dos únicos medios de comunicación de Costa Rica que participaron de Panama Papers. Esa publicación ocasionó un endurecimiento de las legislaciones alrededor del mundo, reduciendo drásticamente la industria offshore y permitiendo a fiscales de todo el mundo accesar a millón y medio de compañías de ese tipo, las cuales eran totalmente desconocidas.

En el plano político también se provocaron dimisiones de altos cargos en países como Islandia, Pakistán y Argentina, entre otros.

"Parecemos unos malditos aficionados"

La nueva filtración muestra a su vez como decenas de clientes mostraban su frustración ante los Panama Papers.

"¡EL CLIENTE DESAPARECIÓ! ¡YA NO LO PUEDO LOCALIZAR!", escribió en marzo de 2017 Nicole Didi, una asesora suiza de gestión patrimonial que era intermediaria de Mossack Fonseca y que representaba a 80 empresas creadas por el bufete, tal y como lo indica un extracto de la publicación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

"Esto es ridículo", externó por su parte Eliezer Panell, un abogado de Florida exasperado por las múltiples peticiones del despacho ­–a veces con solo un día de diferencia– de que obtuviera y compartiera documentos de dos propietarios de compañías offshore para probar sus identidades.

"NO PODEMOS VOLVER un día después de pedir documentos a pedir otra cosa", indicó el representante legal estadounidense. "PARECEMOS UNOS MALDITOS AFICIONADOS. Una operación Mickey Mouse".

Usted puede leer la publicación completa del ICIJ en este enlace.