
La hora de las comidas debe ser un espacio libre de televisión, tablets o teléfonos, aconseja nutricionista
01/06/16 | 12:26pm
Si su hijo es sano pero no quiere comer o es muy quisquilloso con los alimentos, conozca cinco consejos que le ayudarán a superar esta etapa.
La directora del Hospital Nacional de Niños (HNN), Olga Arguedas, indicó que un error frecuente es distraer, chantajear o amenazar al menor para que coma.
Según la pediatra, los niños deben percibir los tiempos de alimentación como un espacio tranquilo, libre de regaños, distracciones o presiones. Dichas conductas lejos de ayudar, empeoran la situación en torno a la mesa. Por ello, la regla número uno: "nunca obligarlo a comer ni hacerle avioncitos para meterle la cuchara", es preferible dejarlo e intentar más tarde.
Mientras que con respecto a la distracción, la nutricionista María Laura Matamoros agregó que es indispensable que el menor no tenga acceso a televisión, tablets o teléfonos durante las comidas, estos elementos distractores interfieren en la fluidez del proceso.
Para Matamoros otro punto esencial es verificar si el menor tiene alguna condición o padecimiento que está afectando el apetito, "podemos pensar en problemas de dientes, enfermedades -alergias- y problemas sociales, esto en menores más grandes."
Sino no se trata de ninguna de las anteriores, la doctora Arguedas explicó que el apetito del menor no es estático en los primeros años de vida. En los primeros 8 meses, el niño es propenso a comer bastante; sin embargo, después de esa edad, el crecimiento de los chicos es menor lo cual genera una desaceleración del apetito.
Si su niño es quisquilloso, procure respirar hondo y darle los alimentos con paciencia. Si los padres pretenden "darle de comer rápido" es probable que el proceso esté lleno de frustración para ambos, recordó la experta. Mientras que si es importante invertir tiempo en preparar alimentos que sean agradables a la vista de toda la familia.
En este punto, la nutricionista dijo que los padres también deben ocupar tiempo en monitorear las meriendas en la escuela, ya que si consumen alimentos altos en azúcar o procesados es muy probable que a la hora del almuerzo no tengan hambre.
En vista de que el menor es muy selectivo, le preguntan durante el día ¿qué querés comer?, por lo que él siempre va a pedir lo mismo. En este caso, la pediatra fue enfática en que el niño debe habituarse a los alimentos preparados para toda la familia, claro está siempre con "cierto grado lógico de flexibilidad".
"La leche materna es un excelente aliada para evitar niños "melindrosos", aseveró Arguedas, ya que el sabor de este líquido varía según la alimentación de la madre, lo cual hará que el menor desarrolle un paladar más amplio y flexible.
En este aspecto, los niños amamantados tienen ventaja sobre aquellos que toman fórmula, esto se debe a que el sustituto de la leche materna tiene siempre el mismo sabor.
Otro detalle que la familia debe conocer es que los niños, entre 1 y 1,3 años, descubren que la forma en que ellos comen es ideal para llamar la atención de sus papás o sus superiores.
"En ese período empiezan a manipular a través de los alimentos, por ello es importante que los padres lo interioricen y pongan límites", declaró Arguedas.
Si el tema de las comidas se le sale de control, ambas expertas coincidieron en que antes de pensar lo peor, lo mejor es buscar ayuda para descartar padecimientos, sin embargo si su hijo tiene un crecimiento normal y goza de buena energía, es probable que el problema del apetito sea algo transitorio.
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