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Restar 80 espacios en luneta para dar fluidez a evacuaciones, estudia dirección del Teatro Nacional

​Restauración además propone reforzar tramoya de madera con estructura metálica y trasladar las bodegas al edificio Vargas Calvo

Eliminar 80 espacios en la luneta para darle una mayor fluidez en sus evacuaciones es una de las posibilidades que valora la Dirección General del Teatro Nacional de Costa Rica (TNCR) como parte de una urgente intervención que requiere el inmueble ante el riesgo que corre de ser reducido a cenizas.

Hasta ahora, la propuesta que ha tomado mayor fuerza en la comisión interinstitucional que tiene a su cargo el diseño de los planos es la de disminuir la cantidad de espacios para el público en espacio situado frente al escenario.

Lo anterior permitiría ampliar el pasillo de ingreso a las butacas, abriéndolo en forma de V, lo que facilitaría la evacuación a los asientos alejados.

Además, el plan -pendiente de aprobación- incorpora dos pasillos laterales que servirán para flexibilidad de salida de los espectadores.

De acuerdo con el director del Teatro Nacional, Fred Herrera Bermúdez, esa iniciativa vendría a sustituir una propuesta ya descartada, que planteaba la eliminación de dos palcos con poca visibilidad para la apertura de puertas de acceso a los costados del escenario.

"En la luneta del Teatro Nacional actualmente caben 320 personas. Pero existe sólo una entrada y esa entrada no es fácilmente accesible porque el pasillo central, si usted lo ve, es un pasillo para una sola persona. Si somos ya dos, quedamos pegando, lo cual ya es un roce que no es lo normal en un teatro de este rango, y encima no existen pasillos laterales", explicó el actor y economista.

La solución, según una simulación efectuada con un software manejado por la Unidad de Ingeniería del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, disminuiría en 66 segundos el tiempo que tardaría en vaciarse el salón principal en casos de emergencia.

"Esta propuesta es la que equilibra la conservación del patrimonio al no tocar los palcos históricos, por una atención y sensibilidad con la que se quiere respetar esa estructura de la sala principal. No podemos quedarnos sin hacer nada, eso no es opción. Si aquí temblara, hubiera un fuego o una alerta de bomba, se va a generar un pánico, y, ¿quién se va a responsabilizar de las personas que puedan caer y resultar heridas en su salida?", manifestó Herrera.

El resto de la intervención

Otro aspecto contemplado en los planes de la comisión tiene que ver con la instalación de un complemento mecánico con piezas de acero apernado para la tradicional tramoya de madera, esto permitiría dar un reforzamiento a la misma sin afectar el patrimonio, tal y como lo explicó el ingeniero estructural del Teatro Nacional, Orlando Gei Brealey.

El ingeniero complementa la iniciativa con un informe de Jorge Gutiérrez Gutiérrez, que en 1992 determinó que la tramoya de madera no podía seguirse sobrecargando, ya que sus bases están sobre cerchas de hierro apoyadas a las paredes de ladrillo del Teatro, que transmiten fuerzas de tracción.

"Las cargas que se iban aplicando sobre esa estructura que tenía 120 años eran cada vez más grandes, cada vez hay más luces, cada vez hay más efectos especiales, entonces esas cargas con el tiempo se han ido incrementando. Un estudio de 2012, por ejemplo, arrojó que la cercha central tenía problemas de capacidad y problemas de desplazamientos excesivos, mientras que las cerchas laterales o madrinas también presentaban problemas de pandeo", añadió.

Expertos internacionales apuntan a que una tramoya de las características de la joya arquitectónica de San José debería tener una capacidad de soporte de 30 toneladas, sin embargo, la actual, según una verificación de carga llevada a cabo por la comisión, tiene una capacidad de 15 toneladas.

"Los espectáculos modernos necesitan cada vez más cargas. Por ello es que el Teatro con sus expertos plantean una solución para hacer una estructura metálica independiente que va a permitir descargar los pesos de la tramoya existente: todo lo que son luces, la concha acústica que estamos planeando -que por sí sola pesa siete toneladas- porque todo el mundo se queja del sonido del Teatro", aseveró Gei.

Así las cosas, a la parte superior del escenario se le estaría incorporando un entrepiso que restará el riesgo de la tramoya de madera, descargando a su vez las paredes de ladrillo y dándole la posibilidad a la casa teatral de aumentar su capacidad para disponer de equipos para exhibiciones del siglo XXI.

Los materiales con los que se planea hacer la intervención de la tramoya además darán la posibilidad de que la misma pueda ser reversible, complaciendo el criterio de los conservacionistas, y evitando a su vez que se tengan que hacer soldaduras en sitio, lo que es de gran ayuda si se toma en cuenta el riesgo de incendio en el que vive el Teatro Nacional, al punto que ya superó dos conatos registrados en 2016 y 2017.

También, la comisión valora eliminar las bodegas de la edificación para trasladarlas al Teatro José Joaquín Vargas Calvo, el cual recibiría una renovación para tener una sala de ensayos y albergar oficinas administrativas.

Se espera que a mediados de año, la comisión presente los planos finales para someterlos a conocimiento de entidades como Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC).

El costo de las obras rondaría los $31.3 millones, los cuales serían obtenidos de un préstamo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) que requeriría la aprobación de la Asamblea Legislativa. Para poder presentarlo a los diputados, la Dirección General requiere el visto bueno de la Secretaría Técnica de la Autoridad Presupuestaria del Ministerio de Hacienda.

La intervención inicialmente estaba sujeta a la obtención de una póliza contra incendio para su edificio y obras de arte, la cuál fue donada el pasado 25 de abril por el Instituto Nacional de Seguros (INS). Ahora la construcción está resguardada por los próximos doce meses con un seguro de $58 millones, mientras que las pinturas y otros elementos artísticos lo están $35 millones.

Ahora el Teatro Nacional tiene el reto de encontrar y fortalecer las ayudas del sector privado para renovar esta póliza de manera continua, según Herrera.

Fotografías de Carolina Bello.