Segunda ronda se perfila en Uruguay para elegir a sucesor de presidente Mujica

comicios​Corte Electoral divulgará este lunes resultados oficiales de los comicios de este domingo

Una segunda ronda entre el izquierdista exmandatario Tabaré Vázquez y el centroderechista Luis Lacalle Pou para disputarse la Presidencia de Uruguay se perfila en ese país.

Según sondeos a boca de urna, tras las elecciones celebradas este domingo, ambos se enfrentarían el 30 de noviembre para suceder al popular presidente José Mujica.

Vázquez, candidato del oficialista Frente Amplio (FA, izquierda), obtendría entre 44 por ciento y 46 por ciento de los votos, seguido de Lacalle Pou, del Partido Nacional (PN, centroderecha), con 31 por ciento a 33 por ciento, de acuerdo con los sondeos de las consultoras Equipos Mori, Factum y Cifra.

La Corte Electoral, que realiza el escrutinio en forma manual, espera que los resultados oficiales estén este lunes por la mañana.

El Partido Colorado (centroderecha), encabezado por Pedro Bordaberry, habría quedado en tercer lugar, entre 13 por ciento y 14 por ciento de los votos, mientras que el minoritario Partido Independiente alcanzaría 3 por ciento de los sufragios y lograría por primera vez un escaño en el Senado, según las encuestas a boca de urna.

De confirmarse estos resultados, el Frente Amplio, en el gobierno desde 2005, perdería la mayoría parlamentaria que le permitió aprobar en la última década reformas fiscales y de la salud, o leyes como la despenalización del aborto, el matrimonio homosexual y la regulación del mercado de la marihuana.

Además, el FA queda en una situación de incertidumbre de cara a la segunda vuelta, ya que los analistas prevén una alianza entre blancos y colorados que podría llegar a desplazar a la izquierda del poder.

De acuerdo con esos mismos sondeos, los uruguayos también rechazaron una reforma constitucional que pretendía bajar de 18 a 16 años la edad a partir de la cual se puede condenar penalmente a un joven por delitos graves, una victoria para organizaciones sociales y la izquierda gobernante.

La reforma no habría alcanzado el 50 por ciento más uno de los votos para ser aprobada.