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Siete mil casos de malaria en Nicaragua preocupan a autoridades ticas​

​Autoridades temen importación de casos en flujos migratorios de fin de año

Alrededor de siete mil casos de malaria en Nicaragua tiene preocupado al Ministerio de Salud de Costa Rica debido al riesgo de importación de la enfermedad a territorio tico, principalmente a finales de año cuando el flujo migratorio aumenta.

El director de Vigilancia de la Salud, Daniel Salas, señaló que se encuentran activos una serie de protocolos para identificar a personas procedentes de este país con síntomas sospechosos.

Sin embargo, la problemática está en los migrantes que cruzan la frontera de manera irregular, quienes quedan fuera de cualquier control para interceptar los casos.

"Los trabajadores en diferentes actividades que vienen del vecino país del norte pueden venir infectados y si no se detectan oportunamente pueden provocar casos, entonces sí, nos preocupa mucho", señaló el médico.

Salas comentó que parte de las acciones que se llevan a cabo es la capacitación y articulación, tanto con comunidades como con empresas, para que se reporte cualquier sospecha de malaria y poder darle la atención respectiva.

Durante el 2017 se presentaron 12 casos autóctonos de la enfermedad en Costa Rica focalizados en Matina, Sarapiquí, y Pital de San Carlos.

La reaparición del padecimiento en 2016 con cuatro enfermos luego de una pausa de cuatro años sin registros en el país.

Salas explicó que Costa Rica cuenta con muchas zonas maláricas pues el mosquito Anopheles albimanus vive en criaderos naturales como ríos y lagos en sitios por debajo de los 600 a 700 metros sobre el nivel del mar.

Ante la aparición de los nuevos casos, el Ministerio declaró una alerta sanitaria en setiembre del 2017 que se mantiene vigente en la actualidad para intensificar las acciones preventivas y de control.

La malaria provoca fiebre de inicio súbito acompañada de escalofríos, malestar general, sudoración, dolor de cabeza. En un principio los síntomas se prolongan hasta cuatro horas y luego desaparecen haciendo creer al enfermo que se trataba de otro mal, sin embargo, a los dos o tres días se vuelve a manifestar.