Sumersiones en agua y privaciones de sueño figuran entre las torturas empleadas por la CIA tras atentados

reporte​Métodos se utilizaron hasta el 2007

La lista de torturas empleadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra los detenidos luego de los atentados del 11 de setiembre de 2001 incluyó alimentación forzada por el recto, sumersión en el agua, privación del sueño y amenazas a sus familiares, según el informe revelado este martes por el Senado de los Estados Unidos.

El reporte señala que los detenidos sometidos a una práctica llamada "submarino" eran atados a una tabla y se les llenaba la nariz y la boca de agua, a veces durante 30 minutos y varias veces al día, provocándoles convulsiones y forzándolos a vomitar. Esa práctica, la más cuestionada de todas, se terminó a fines de 2003.

El informe también incluye testimonios de oficiales de la CIA donde admiten que este tipo de torturas afectaban psicológicamente a los oficiales que las implementaban. Un oficial médico afirmó que la práctica era "visual y psicológicamente muy incómoda".

A su vez, algunos detenidos fueron sometidos a alimentación por el recto, sin evidencia de necesidad médica, mientras que a otros se les amenazaba con hacerles lo mismo.

Entre otras técnicas de interrogatorio, los testimonios de varios detenidos mencionan bofetadas, puñetazos, golpes, sometimiento a temperaturas glaciales y duchas de agua fría, posiciones incómodas y dolorosas durante largos períodos y privación de sueño, entre otros.

Un informe interno de la CIA de 2004, parcialmente desclasificado en 2009, menciona también las simulaciones de ejecuciones, así como el uso de una pistola y de un taladro para aterrorizar a Abd Rahim Al-Nashiri. Un agente también habría amenazado con matar a la familia de Cheij Mohammed.

En un centro de detención identificado por el informe con el nombre de Cobalt, presumiblemente en Afganistán, los detenidos se encontraban aislados en unas celdas totalmente oscuras, constantemente encadenados y con música fuerte.

El informe sostiene que estos métodos duraron hasta diciembre de 2007.

Organizaciones piden cuentas

Tras las revelaciones del reporte, grupos de defensa de los derechos humanos llamaron el martes a juzgar a los responsables del programa de torturas de la CIA.

Para las organizaciones humanitarias, el documento muestra que los métodos secretos usados por la CIA para extraer información de los detenidos tras el 11-S violaron repetidamente la legislación internacional y los derechos humanos elementales.

"Es un informe estremecedor y es imposible leerlo sin sentir una inmensa indignación de que nuestro gobierno esté implicado en estos terribles crímenes", dijo Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Estadounidense por los Derechos Civiles.

"Los funcionarios gubernamentales que autorizaron actividades ilegales deben ser juzgados", afirma dicha organización.

Amnistía Internacional señaló que el informe deja claro que la CIA actuó ilegalmente "desde el primer día" y que los brutales interrogatorios no fueron operaciones espontáneas fuera de control.

Steven Hawkins, director ejecutivo de la representación estadounidense de AI, dijo que el programa "dio luz verde para cometer crímenes penados por la ley internacional contra la tortura y las desapariciones forzadas impunemente. Es hora de asumir responsabilidades, incluida una profunda investigación, juicios y resarcimiento a las víctimas".

El director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, afirmó que el informe "muestra que los repetidos argumentos de que se necesitaban medidas duras para proteger a los estadounidenses son una ficción".

Sin embargo, existen dudas sobre si alguien será juzgado. Por ejemplo, un alto funcionario del departamento de Justicia dijo que desde 2009 realizó dos investigaciones sobre maltrato a detenidos y decidió que no hay pruebas suficientes para lograr una condena.

Los investigadores que revisaron el informe del Senado "no hallaron nueva información que no hubieran considerado antes de tomar sus decisiones", agregó el funcionario.