Primer día de diálogo en Nicaragua termina entre gritos de "asesino" a Daniel Ortega

Reclamos​“La policía tiene órdenes de no disparar”, afirmó el mandatario

Cargado de tensión se desarrollo el primer día de diálogo en Nicaragua en el que estuvieron presentes el presidente Daniel Ortega, su esposa Rosario Murrillo y los sectores estudiantiles, empresarios y la sociedad civil.

La acusación de "asesino" contra el mandatario nicaragüense resonó en varias oportunidades el seminario de Nuestra Señora de Fátima, situado en Managua, por parte de los ciudadanos que lo acusan de ser el culpable de los 58 muertos que llevan las protestas.

"No debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua" y "la policía tiene órdenes de no disparar" a los manifestantes, dijo Ortega tras abrirse el diálogo comandado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que preside el cardenal Leopoldo Brenes, quien es el mediador en las pláticas.

Mientras pronunciaba su discurso, Ortega fue interrumpido varias veces con gritos de "cese la represión" y "asesino", por representantes estudiantiles que participan en las conversaciones.

Los estudiantes son los que han sufrido mayores muertes con la represión de las manifestaciones.

Ortega afirmó que el gobierno está interesado en hacer justicia por los muertos y "por eso hemos invitado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)", al tiempo que agradeció a la CEN y al cardenal Leopoldo Brenes "por este esfuerzo extraordinario que han hecho para que se instale este diálogo".

Sin embargo, también pidió nombres de las personas fallecidas o heridas, acusando de no ser de la magnitud que se dice. Ante ello el pueblo contestó gritando cada uno de los nombres de las personas que murieron durante las manifestaciones.

Murillo también tomó la palabra y llamó al respeto del diálogo.

Cuando le tocó al pueblo hablar dejaron claro que deben cesar las represiones. "Su discurso ha sido decepcionante (le dijo a Ortega). Es el pueblo de Nicaragua el que convoca y le pide que aquí mismo ordene cesar la represión, que saque a los policías de sus cuarteles y que desarme a las fuerzas de choque", mencionó el educador y escritor, Carlos Tünnermann, en nombre de la sociedad civil.

Monseñor Abelardo Mata pidió que se deje a la CIDH trabajar y además afirmó que lo que vive su país es "una revolución, con dolor lo digo".

Con cada uno explicando sus peticiones, se terminó la primera reunión.

Esta es la primera vez que Ortega, quien ha gobernado en los últimos años con un control casi absoluto del país, se ve acorralado por las masivas protestas.