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Arzobispo de Cuba: matrimonio homosexual es un colonialismo ideológico que imponen países ricos

Cubanos discuten proyecto de Constitución

El arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García, aseguró que el matrimonio entre personas del mismo sexo, incluido en el proyecto de Constitución que discuten los cubanos, es antinatural y forma parte del "colonialismo ideológico" que imponen los países ricos.

"Ignorar lo que por naturaleza nos ha sido dado o ir en contra de las leyes y procesos inscritos, incluso genéticamente, en nuestro ser trae siempre consecuencias lamentables ya sea de inmediato o con el correr de los años", afirmó el prelado en una carta pública.

García, uno de los principales anfitriones de los papas Benedicto XVI (2012) y Francisco (2015) en sus visitas a la isla, aseguró que "esas ideas" son ajenas a la cultura cubana, y que provienen del "imperialismo cultural" de países con grupos poderosos.

Esas naciones, agregó, "se valen del creciente proceso de globalización y tratan de influir para crear una cultura uniforme que acepte y adopte sus criterios descalificando a los de los otros".

"Han penetrado los organismos internacionales, de tal manera, que muchos de éstos (grupos) y gobiernos de países ricos influyen en países menos desarrollados necesitados de ayudas económicas", escribió García en la misiva.

Lea: Obispos prometen seguir enseñando sobre el matrimonio como "lo entiende la palabra de Dios".

El arzobispo aseguró que los grupos de poder condicionan esa ayuda a la aceptación de sus ideas. "Es un nuevo colonialismo ideológico", concluyó.

Durante los años posteriores al triunfo de la revolución cubana en 1959, muchos homosexuales fueron hostilizados.

Seis décadas después y tras un arduo trabajo de inclusión, la isla socialista busca que se reconozca en su nueva Constitución el derecho a la no discriminación por género, y el matrimonio entre "dos personas", modificando la concepción antigua de "entre hombre y mujer".

La nueva Carta Magna sustituiría a la vigente de 1976 y está siendo sometida a las opiniones de la población hasta el 15 de noviembre. A este proceso están convocados 8,5 millones de residentes mayores de 16 años, y 1,4 millones de emigrados.

El resultado de esa consulta regresaría al Parlamento en diciembre y deberá ser aprobada en un referendo nacional el 24 de febrero de 2019.

Para García, el cambio preocupa a "creyentes y no creyentes, cristianos y no cristianos, científicos y personas con menos preparación, del campo y de la ciudad, civiles y militares, adultos y jóvenes".

Según el arzobispo, "es falso alegar que es propio de una revolución hacer cambios como este, romper con las tradiciones. La manera de celebrar un matrimonio sí puede ser considerada una tradición, pero no el matrimonio en sí".

Foto tomada del Diario de Cuba.