Apoyo familiar y actitud del estudiante inciden más en rendimiento que la calidad de la educación que recibe

informe​Estudio entre colegiales de 15 años

El lugar de donde viene un estudiante, el apoyo de sus padres y su actitud ante el estudio son los elementos de mayor peso que inciden en el rendimiento académico de los alumnos, incluso son más trascendentes que la propia calidad de la educación que recibe.

Así lo reveló el Quinto Informe del Estado de Educación por medio de un análisis en donde comparó los resultados de las pruebas PISA. Se trata de una evaluación internacional que se hizo –por segunda vez en el país- en 2012 entre una muestra de estudiantes con edad de 15 años (sin importar el grado académico que cursen).

Las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, por sus siglas en inglés) abordan las áreas de lectura, matemáticas y competencia científica. A nivel internacional, la mayoría de los estudiantes se ubica entre los 300 y 700 puntos.

En Costa Rica, los estudiantes de centros educativos privados tuvieron en promedio 70 puntos más que los alumnos de colegios públicos. Los investigadores del Estado de la Educación desagregaron esa diferencia y le dieron valores a determinadas características para entender el porqué. Así determinaron que 16,8 de esos 70 puntos corresponde a características del hogar; 13,2 a los recursos del centro educativo; 12,3 a características del estudiante y 7,2 al ambiente del centro educativo.

Dichos factores suman 49,5; los restantes 20,5 puntos tienen que ver con conceptos que no se pueden medir, por ejemplo, dinámica dentro de las aulas o la forma en que se imparte los cursos.

Todo esto quiere decir que la brecha no está ligada enteramente a la calidad de la educación y que si se estimula el desarrollo de los factores citados, la diferencia entre privado y público será menor.

"Si al estudiante lo ayudan en la casa con las tareas, si los papás tienen preparación académica, si el alumno se ve a sí mismo como un buen estudiante, todo esto reducirá las diferencias", explicó Dagoberto Murillo, investigador del Estado de la Educación.

El experto especificó que no todo se puede dejar en manos del estudiante y de su familia, también deben haber una respuesta del Estado para mejorar las condiciones de infraestructura educativa y del entorno del muchacho en su barrio.

Ahora bien, el estudio no niega la diferencia entre los alumnos de los públicos y privados, lo que queda en evidencia en, por ejemplo, el acceso a bienes y facilidades de estudio: mientras el 90 por ciento de los alumnos de colegios privados tenía internet en su casa, solo el 31 por ciento de los de educación pública contaba con este recurso.

Pese a lo anterior, el estudio reveló que un grupo de estudiantes de colegios públicos superó el porcentaje promedio de los alumnos de colegios privados, alcanzado calificaciones cercanas a los 500 puntos que coinciden con la media de los alumnos de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (los que reportan mejores resultados).

"Esto deja en evidencia que no es cierto que los colegios públicos sean malos y los privados buenos; no se puede generalizar. Hay públicos muy buenos, por encima de privados, pero debemos analizar el contexto y clima educativo de los alumnos, saber de dónde vienen y sus características, eso puede marcar la diferencia", señaló Dagoberto Murillo.