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Hijas de exministro de Cultura ofrecen disculpa y se comprometen a reparar grafiti en el Museo

​Amanda y Ximena Obregón Apéstegui alegan que rayaron pared como un acto de protesta

Una disculpa pública y el compromiso de restaurar la pared que rayaron del Museo Nacional manifestaron por medio de un comunicado de prensa Amanda y Ximena Obregón Apéstegui, hijas del exministro de Cultura (2010-2014) Manuel Obregón.

Ellas fueron detenidas la noche del jueves, junto a otras tres personas, mientras hacían un grafiti en una de las paredes del Museo Nacional de Costa Rica durante la marcha del Día Internacional de la Mujer.

"Creemos que este tipo de acciones se realizan en las marchas, no como una acción basada en la ignorancia de la ley, sino en intentar denunciar al Estado como ente incompetente ante las necesidades nacionales. Sin embargo, queremos ofrecer una disculpa pública por los daños ocasionados con nuestro grafiti" afirmaron.

Pese a la disculpa, las hermanas Obregón manifestaron mantener firme su convicción de que "la intolerancia y el fundamentalismo religioso dentro de la política atentan contra la libertad de expresión, los derechos humanos y la ciencia como generadora de conocimiento".

Violación a la ley

Dañar un patrimonio histórico-arquitectónico (como lo es el Museo Nacional), de acuerdo a lo estipulado en el artículo 20 de la ley 7.555, se castiga con entre uno y tres años de prisión.

Además, el Código Penal señala en su artículo 229 la pena de seis meses a cuatro años de cárcel si el daño es ejecutado contra "cosas de valor científico, cultural o religioso, cuando, por el lugar en que se encuentren, se hallaren libradas a la confianza pública, o destinadas al servicio, la utilidad o la reverencia de un número indeterminado de personas".

Luego de 9 horas de estar detenidas, de dar su declaración y reconocer sus acciones, las hermanas Obregón y los otros tres sujetos (Calderón Sevilla, Segura Ujueta y Hall Romero) fueron puestos en libertad.

Las autoridades también investigan grafitis que se hicieron en un monumento en honor al papa Juan Pablo II en la Catedral Metropolitana, así como en las iglesias de La Soledad, Nuestra Señora de La Merced y Nuestra Señora de Barrio Luján. La hermanas Obregón niegan categóricamente que ellas fueran responsables de esos actos.